El ayer

Estuve rehuyendo del pasado, como si pudiera hacerme una vida nueva con los pedazos que quedaron, como si me hubiera construido de la nada, y arrepentida me escondiera tras mentiras que dibujaban una felicidad mal disimulada.

El ayer reabrió muchas heridas, se me escapó el tiempo persiguiendo momentos que restaban olvidados.

Me forjé de errores, de caminos que se cerraron y oportunidades que podría haber aprovechado si no me hubiera dado miedo decir que sí. Y anduve equivocada creyendo que lo que rechazo vuelve, si ha de ser para mí. Ahora sé que nunca he fracasado, que permanecen los sueños tras los años, que las derrotas también son parte del precio para alcanzarlos y que nada duele si no permito que me haga daño.

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Yo soy libre

Decías que quererme no estaba en tus planes, como si el amor pudiera eligirse, como si fuéramos dos almas esperando unirse y yo fuera la única culpable de herirte.

No quiero ser un corazón cansado de acumular cicatrices, de contar días tristes, de escuchar canciones de amor con promesas de “para siempre” que no existen, de preguntarme sin descanso, por qué te fuiste. No, yo soy libre. Estoy harta de medias naranjas, de agarrarme a cuentos donde solo puedo ser feliz con un príncipe. Ya no quiero besos que me despierten, que para vivir a gusto ya me basto yo y no me hace falta decírmelo con poesía.

No es suerte

No me odies por hacer lo que quiero,

seguir las normas está bien durante un tiempo. Después se me da por pensar que me estoy perdiendo algo, que nadie puede decidir por mi el futuro que me está esperando.

Entra en juego la rebeldía, la manía de la gente de tacharte de raro, y de repente empiezo a sentirme fuerte, más cerca de lo que andaba buscando.

Hay quien me dice que la suerte estaba de mi lado. Pero no es suerte, es actitud. Y no todos son valientes para intentarlo.

Amor

Cerrar los ojos y sentir tu mano rozándome la espalda. Temblar, de placer o de miedo y esperar que nos salga de la boca la maldita palabra confianza. Que se nos caigan los escudos y los cambiemos por alas. Que nadar a contra corriente sea nuestra hazaña.

Que nos sobre el tiempo o que nos falte o se lo robemos a alguien, para tener un minuto más en nuestra cama. Y entre risas me digas aquello de “yo no buscaba nada”…y mira qué era el amor. Un día de lluvia y tú prestándome un paraguas. De las cosas más tontas se sacan historias para llenar cientos de páginas…

Solo quise que fueras el verso…

No fuiste el final de mi historia. Solo un capítulo más que aspiraba a convertirse en el epicentro de la trama. Solo fuiste una línea sin importancia. El miedo a la soledad confundiéndome las ganas. La necesidad de huir de la melancolía, del “después de ti no hay nada”. Un cambio de párrafo en una vida un tanto desordenada.

No fue culpa de nadie, solo quería que fueras el verso que me desnudara el alma.

Ella, la de antes.

No, ya no era la de antes, ya no se comía el mundo con ilusión ingenua, ni se abrazaba a la incertidumbre con la misma prepotencia.

Ya no acumulaba golpes y cicatrices como símbolos de valentía, como señal inequívoca de que vivía la vida.

Ahora detenía el vuelo para no sumar más caídas, presumía de ser precavida. Dejaba que la acomplejara el miedo, y se le desgastaran las ganas, soñaba en vez de realizar, huía de lo que la definía y la hacía especial.

La veía apagar su fuego, con la excusa del paso del tiempo, de no haber aprovechado el que fue su momento.

Yo la veía apagarse sin remedio, en un mundo de prisas y revuelos, aceptando sin rechistar las normas y los prejuicios de los que se declaraban cuerdos.

Supe a partir de entonces que la locura sería su mejor consuelo.

A veces…

A veces me equivoco y te nombro en presente. Un breve espacio de tiempo en que sales de mis recovecos y vuelves a encajar en todo aquello que dejemos a medias.

Qué añoranza, querer volver de donde viniste, sabiendo que por más que duela ya no existe.

Volverás a decirme que llorarle al pasado solo lo hacen los infelices. ¿Qué somos? Horas tristes, besos en algún rincón abandonado. Te quedaste entre aquella mirada de quiero pero es demasiado complicado.

Qué fácil es retirarse cuando es a otro a quién haces daño.