Nuevos propósitos

Como si empezáramos de cero, emprenderemos nuevos propósitos.

Diremos que sí a todo aunque debamos dejar cosas para después, porque a la predisposición siempre le gana la sensatez de no creer en el destino.

Correremos hacia adelante con la intención de huir de lo que se quedó atrás.

Seremos aquellos inconscientes a los que todo el mundo mira y nadie ve de verdad.

Seremos la espina que se clava y deja una cicatriz difícil de olvidar.

Seremos en un mundo de “quieros y no puedos”, condenados a perderse en soledad.

Y aún así me embarga una ilusión, la misma de cada año que me empuja a soñar…

Ella

Perdonó lo que tiempo atrás le había hecho daño. Buscó aquellas viejas fotos-desgastadas de tanto mirarlas-que escondían los rasgos de un pasado demasiado latente para olvidar.

Una vida construida sobre frágiles cimientos tendía a romperse con facilidad. Una vida que de tanto deformarse ya no reconocía como suya.

A veces hay que perderse muchas veces para reconocer que no hay brújulas que marquen nuestro destino.

Ella lo sabía. Ahora entendía que somos lo que nuestros sueños nos dictan.

Y estaba dispuesta a conseguirlo todo.

Más Aquí

No te rindas

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Hoy vengo aquí a decirte que los sueños se cumplen.

Seguro que te has imaginado cientos de veces que se hacían realidad, porque al fin y al cabo tenían una mínima posibilidad de conseguirlo. Y aún así, la desazón se zampaba esa esperanza. El tiempo siempre corre en nuestra contra. Pero seguías soñando.

Odiabas a todo aquel que se llenaba la boca diciendo que la perseverancia es el camino. En el fondo, tenían razón. Y no hay nada que joda más que el esfuerzo, no estamos acostumbrados a ello. Porque los sueños están hechos para ilusionarnos, para darnos una motivación en la vida. Pero también para hacernos sufrir, sudar y llorar. Para enfadarnos con el mundo cuando no se cumplen y tirar la toalla cuando la dificultad nos supera con creces.

Hoy vengo a decirte que he batallado conmigo misma durante años por mis sueños y que por fin he logrado alcanzarlos. Que he volado lejos del suelo a pesar de que muchos intentaban mantenerme en mi lugar. Que he caído. Tantas, tantas veces…pero ese recuerdo se borra al instante cuando tocas con tus manos lo que deseas. Y no existen los sueños increíbles que te lo dan todo de una vez. Existen los “paso a paso” y las puertas que se abren para dejarte pasar si demuestras lo que vales.

Aunque aún no vean la luz, están cerca. Ya tienen fecha de salida. Y estoy aquí. A dos metros de la meta. Déjame que el recorrido que me queda lo haga disfrutando y regodeándome en mi alegría.

Así que si eres de los que aún batallas, hazme un favor, no te rindas. Tú también llegarás algún día.

Sueños volátiles

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Seguro que alguna vez has tenido sueños de aquellos que vienen y van. O los que se quedan por siempre, pero permanecen en la sombra porque dan demasiada vergüenza hablar de ellos. Con el tiempo reaparecen, te recuerdan que siguen ahí, quizá no con la misma fuerza pero conservan la esperanza de ser cumplidos.

Sueños que cambian con el paso de los años, que se adaptan a la persona que eres, que cogen nuevos rumbos facilitando el camino a aquella meta inalcanzable. Que se perfilan una y mil veces, como si con ello pudieras hacerlos más reales.  Sueños volátiles, esos que un día puedes casi tocar y al siguiente ya se han esfumado.

Sueños memorables, los que recuerdas con cierta melancolía pero sonríes por lo estúpidos que parecen ahora. Pero los sueños no dejan de ser así, una realidad exagerada, un deseo que de ser alcanzado nos proporcionaría la felicidad merecida. Aunque solo quisieran cumplirse a medias, porque a grandes expectativas no te gana nadie. No importa, dirías “aún hubiera sido mejor sí…”, pero te conformarías. Siempre nos han enseñado a conformarnos y tirar hacia adelante.

Y has llegado a imaginártelo tantas veces que si ocurriera no podrías llegar a creértelo. Como aquello que dicen de estar en una nube. La transición que se produce de aquel hecho que acunaste en tu interior y que ahora vuela libre sin tu control. Hasta convertirse en algo tan banal que irremediablemente acaba por perder su significado.

Son solo sueños. Pero no olvides que fueron la pieza indispensable que equilibró tu vida cuando no tenías claro a donde ibas. Fueron tu salvoconducto para sobrellevar los malos momentos. Algo tan profundo que lo decía todo de ti.

Quizá nuestras vidas no sean más que pedacitos de sueños que acabaron por cumplirse, que llenaron el espacio que faltaba para sentirnos realizados.

Quizá el sueño más importante, el que reina nuestro subconsciente, no quiera cumplirse nunca para seguir teniendo un objetivo en la vida…

Un paso más

¿Alguna vez habéis deseado tanto algo que cuando ocurre no os acabáis de creer que sea cierto? Y te quedas paralizado, como si alguien hubiera apretado el botón de stop en tu vida y en tus emociones. Ni ríes ni lloras. No te lo crees, por tanto, es como si no estuviera pasando. Pero todo a tu alrededor dice que sí. Que alguien ha dado el paso para que tú puedas cumplir tu sueño. Sigue leyendo