Empezar

No hay palabras que retengan el deseo de estallar cuando, tras abandonarnos a los sentimientos, fluimos como el viento que nos da en la cara. El silencio es una melodía maravillosa que nos acompaña,

Arañas ese recoveco acorazado. Me dejo hacer. Derrumbas temores infundados. Hay días, horas y momentos que huyen de la precisión del tiempo, se difuminan en tu compañía y es entonces cuando no entiendo de pasados que pesan, ni futuros que desean reconstruir.

Empezar. Es la única premisa que resuena. Y confiamos como si fuera la primera vez.

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En la distancia

Es paradójico pensar que cuanto más lejos estás, más cerca te siento a veces, la distancia te engrandece, y echándote en falta las diferencias ya no son lo que parecen.

No quiero estar sin verte, pero en la soledad también se aprende a ser fuerte.

Ser fiel es estar sin que te cueste, sin esperar nada del otro, dar sin recibir, porque te sale así y lo sientes.

Tú me lo demostraste con creces, ahora solo te pido que me esperes.

Hay momentos en la vida en que debes alejarte para apreciar lo que tienes.

Vamos a intentarlo

Déjate llevar sin miedo, olvida los pretextos, las excusas. Ama sin contemplaciones, como lo hiciste la primera vez, antes de prometerte que no volverías a hacerlo.

Quiero que me mires como si fuera el principio donde mueren los finales que te dolieron tanto. Como si fuéramos el destino que estábamos esperando. Que dejes de mirar el reloj y olvides el lugar de donde vienes y aquello que te retiene.

Amar como deseaste amar siempre, sin esa duda quemándote las entrañas, sin dejar que la soledad se haga un hueco en nuestra cama y empieces a sentirme como una extraña.

Amar como lo hiciste en el pasado, con la inocente juventud del que no conoce el engaño.

Vamos a intentarlo.

Lo más bonito

Reírme de mí misma en esos momentos en que me sobreviene el miedo. Respirar, contar hasta tres y pensar que no puedo dar más de lo que debo. Y sin embargo, tras varios intentos, me recuerdo que tú formas parte de lo más bonito que tengo. Que no es sano razonar sentimientos, el corazón elige y a mi me basta una sonrisa para revolverme por dentro.

Y quizá algún día me rompas sin quererlo, pero yo prometo quedarme con esos instantes en los que creímos ser eternos.

Te guardo

La memoria se va perdiendo y hoy de repente, me sorprende una canción que guardaba parte de lo olvidado.

Recuerdo como nos desgastamos con el tiempo. Todo amenazaba con romperse, con estamparse contra las aceras de la calle donde quise conocerte.

Nos veo estirados en la cama, jugando a escribirnos palabras en la espalda, en aquellas tardes en las que hacíamos esfuerzos por encontrarnos. Entonces no había besos tristes tintados de reproches por una respuesta que no llega. Ni esperar algo del otro sabiendo que no es lo que desea. Ni un futuro que auguraba futuras ausencias.

Entonces éramos dos ingenuos acunando un amor que no se había puesto a prueba. Dos personajes dispuestos a darlo todo ignorando lo que conlleva.

Quizá nos faltó paciencia. Quizá la libertad no consistía en tenernos. Quizá acabamos encerrados en una jaula donde nos sentíamos demasiado pequeños. El amor no podía funcionar si nos tratábamos como extraños.

Te guardo dentro de mí como la certeza de que una relación llena de dudas solo puede hacernos daño.

El ayer

Estuve rehuyendo del pasado, como si pudiera hacerme una vida nueva con los pedazos que quedaron, como si me hubiera construido de la nada, y arrepentida me escondiera tras mentiras que dibujaban una felicidad mal disimulada.

El ayer reabrió muchas heridas, se me escapó el tiempo persiguiendo momentos que restaban olvidados.

Me forjé de errores, de caminos que se cerraron y oportunidades que podría haber aprovechado si no me hubiera dado miedo decir que sí. Y anduve equivocada creyendo que lo que rechazo vuelve, si ha de ser para mí. Ahora sé que nunca he fracasado, que permanecen los sueños tras los años, que las derrotas también son parte del precio para alcanzarlos y que nada duele si no permito que me haga daño.

Contigo

Inventemos la manera de estar, sin ser menos que el otro. Solo la suma de las ganas de enamorarse. Que nos basten las respuestas simples para comprendernos. Que tras muchos esfuerzos, la vida transcurra como quién arranca el vuelo y ya no quiere aterrar. Así te veo yo, un pájaro curioso, sin miedo, tan seguro de sí mismo que busca desafíos y no se quita la oportunidad de aprender de ellos.

Y si me dices que me quieres, que no sea un amor de esos que encierran, en los que te pierdes y sientes que te duele. No me digas siempre, ni nunca, ni ojalá. Vivamos el presente.

Que quiero seguir siendo yo, pero contigo.