Ella

Se enamoró de sus rarezas, de su empeño de ir contra corriente. Odiaba seguir a la gente, era ella con sus convicciones pero también con sus miedos. Era ella en un mundo de prejuicios, de miradas irreverentes, de “yo más que tú”, jodiendo al prójimo.

Ella multiplicada por mil cuando caía entre sus brazos preparada para estallar.

Agitada, rebelde, perfecta a los ojos de quién sabía apreciarle su gracia.

Era ella sin más y ahí residía su magia.

Me gusta ser diferente

No entiendo a la humanidad. No puedo creer que ciertos sentimientos existan en personas que aparentan justo lo contrario. Y que consigan vestirse de esa falsedad mal disimulada que te hace sentir como un verdadero idiota cuando al final descubres sus intenciones.

No le encuentro la gracia al disfrute por el sufrimiento ajeno. Ni como hay personajes capaces de regodearse en el dolor, o peor que eso, hacerlo más agudo para convertirlo en un juego macabro.

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