Felicidades, bebé

Sigo velando tus sueños, aunque nunca supiera cantarte una canción de cuna. De tanto en cuando tatareaba la letra de la primera invención que asomaba a la desesperada, aquellas largas noches en las que luchabas por mantenerte despierto. Tiempo después, me sorprendías recordando las melodías que solo fueron nuestras, como un lenguaje secreto lleno de complicidades.

Aún conservas la mirada pícara y atrevida de quien no ha conocido el miedo. Y te impacientas como si ya supieras que el tiempo ha de robarte la energía y la ilusión.

Así te quiero yo, valiente y libre, para que a tus tres años sigas acumulando innumerables aventuras.