A la niña que fui

Hoy me senté con la niña que fui, hablemos de como el tiempo cambia a las personas hasta volverlas irreconocibles. Del estúpido miedo a que todo acabe antes de empezar. De dejar las cosas sin terminar y buscar retos fáciles por el temor a fracasar.

Perdonó mis desplantes al pasado, todas las veces que miré hacia otro lado, mientras me convertía en algo que no quería ser.

Si mis heridas me ayudaron a crecer y de ellas nace lo que escribo, ¿por qué las iba a esconder?

La niña me miraba con ojos tristes y le conté que todos tenemos miedo y que lo que nos hace fuertes es creer, que tardé en aprenderlo pero ahora sé que el truco está en confiar en nosotros mismos y querernos bien.

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