No te rindas

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Hoy vengo aquí a decirte que los sueños se cumplen.

Seguro que te has imaginado cientos de veces que se hacían realidad, porque al fin y al cabo tenían una mínima posibilidad de conseguirlo. Y aún así, la desazón se zampaba esa esperanza. El tiempo siempre corre en nuestra contra. Pero seguías soñando.

Odiabas a todo aquel que se llenaba la boca diciendo que la perseverancia es el camino. En el fondo, tenían razón. Y no hay nada que joda más que el esfuerzo, no estamos acostumbrados a ello. Porque los sueños están hechos para ilusionarnos, para darnos una motivación en la vida. Pero también para hacernos sufrir, sudar y llorar. Para enfadarnos con el mundo cuando no se cumplen y tirar la toalla cuando la dificultad nos supera con creces.

Hoy vengo a decirte que he batallado conmigo misma durante años por mis sueños y que por fin he logrado alcanzarlos. Que he volado lejos del suelo a pesar de que muchos intentaban mantenerme en mi lugar. Que he caído. Tantas, tantas veces…pero ese recuerdo se borra al instante cuando tocas con tus manos lo que deseas. Y no existen los sueños increíbles que te lo dan todo de una vez. Existen los “paso a paso” y las puertas que se abren para dejarte pasar si demuestras lo que vales.

Aunque aún no vean la luz, están cerca. Ya tienen fecha de salida. Y estoy aquí. A dos metros de la meta. Déjame que el recorrido que me queda lo haga disfrutando y regodeándome en mi alegría.

Así que si eres de los que aún batallas, hazme un favor, no te rindas. Tú también llegarás algún día.