Crecer

 

Lo confieso. A veces me da miedo crecer. Me da miedo tirar hacia adelante, sabiendo que no podré volver hacia atrás. Es una de esas certezas que te escupen en la cara cuando te haces mayor. Te pasas toda la vida deseando tener una edad para poder decidir por ti mismo y cuando llegas a ella te das cuenta de que estás más condicionado de lo que creías. Que el futuro que un día imaginaste no es tan fácil de alcanzar. Y te maldices a ti mismo, por no haber cumplido la promesa de marcharte de casa a los dieciocho.
Me da miedo crecer, por aquello de que a un niño se le perdona todo. Es un hecho irrefutable, todo lo que dicen o hacen se rige por la bondad más absoluta, por tanto, se les concede esa gracia. No saben de nada, pero se les permite hablar de todo. Y si dan una opinión equivocada se les excusa diciendo que les queda mucho por aprender. Cómo no va a dar yuyu cruzar la línea, pierdes toda la impunidad. De repente, toda la paciencia que tenían contigo se desvanece y cae sobre ti la presión de un futuro incierto.

Lo peor de todo es cuando te das cuenta de que creciste demasiado. De que jugar a las muñecas era mucho más fácil que elegir la casa que te vas a comprar o el momento adecuado para aumentar la familia. Que la inocencia perdida, no la perdiste, te la arrebataron de un bofetón cuando abriste los ojos y aterrizaste en el mundo real. Que la burbuja donde te mantuvieron tanto tiempo se estaba muy calentito. Y aquí a veces hace frío…

Da miedo saber que una decisión equivocada puede entorpecer tu camino y hacer aparecer a tu consciencia. Aquella que no sabías ni que existía y que de vez en cuando hace acto de presencia para rebobinar hacia el pasado y recordarte cuantas puertas dejaste por abrir. O que se abrieron por error y ahora no las puedes cerrar. Es obvio que te advirtieron, la frase de “ya te lo dije” es la mecha que hace prender una discusión, porque revienta tener que otorgarles parte de razón.

Creces y el tiempo no tiene piedad contigo. No espera a nadie, es como una estación de tren. Si lo pierdes y te quedas en tierra, siguen sin ti. A veces te parece que el mundo se confabuló para hacerlo más complicado, que hay una conspiración oculta que juega contra todos tus proyectos y envenena todos tus deseos. Clamas al cielo pero estás solo. Puedes ir acompañado en ciertas ocasiones, incluso cogerte de la mano de alguien, pero al final del trayecto quien cruza la meta eres tú y solo tú.

Da miedo crecer, pero cuando te cansas de intentar poner el freno y miras a tu alrededor, no puedes más que sentirte satisfecho por haber llegado hasta aquí.

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4 comentarios en “Crecer

  1. Da miedo abandonar la “zona segura”, aquella en la que nos sentimos cómodos y confortables. Pero hay que dar el gran salto y lanzarse al vacío, sin red, como e primer vuelo de un pájaro. Si caes, te levantas y solo tras muchos tropiezos acabas aprendiendo a caminar más seguro.
    Así es la vida. No hay secretos ni tampoco un manual de usuario. Pueden valer los consejos de alguien que haya pasado por eso antes que tú pero no hay nada mejor que a propia experiencia. El camino se hace al andar.
    Si al principio, cuan do se es joven, da miedo crecer, luego, de mayor, da miedo comprobar lo que has crecido sin apenas haberte dado cuenta.
    Un abrazo.

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