El timón que maneja nuestras vidas

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Fue todo una tontería, lo sé. No sé porque me comporté como si se acabara el mundo, como si el único interesado en toda esa historia fuera yo. Fue…un desfase emocional, de esos que llegan en forma de terremoto y arrasan con todo. Y Carla—enfurecida tal como ella sabe hacerlo—me miró preguntándome sin preguntar, de donde coño sacaba esa mala leche. Los seres humanos somos así, actuamos y luego no sabemos explicar porqué actuamos como lo hacemos, no somos capaces de dar respuesta a lo único que aún no hemos podido descifrar, los sentimientos.

Todo fue un Lunes por la mañana, cuando encontré la bolsa misteriosa, un vestido nuevo que no tenía ni idea de que se había comprado y aquella nota de amor conmovedora. Podría haber supuesto que era para mí, que Carla solo tenía ojos para el amor de su vida, y ese no era otro que yo mismo, pero los celos interfirieron en todo el sentido común que me pudiera quedar. En fin, que abandoné el camino de la confianza y un mensaje en su móvil de un número desconocido diciendo: “todo listo para esta noche”, me lo puso mucho más fácil.

¿Habéis tenido alguna vez la sensación de que todo se va al garete? Es aquel miedo atroz, que primero te oprime el pecho y luego te va dejando sin respiración, y como si fueran los últimos segundos de vida que te quedan, los capítulos de tu pasado van pasando uno a uno a cámara lenta. La segunda fase llega cuando te preguntas porqué, qué hecho yo para que me pase esto y un sinfín de preguntas más, absurdas todas ellas, que te van hundiendo en el lodo.

Me enfadé muchísimo con ella, fui tan duro, le tiré tantas cosas en cara…y una vez me frenó con brusquedad, me recordó con voz dulce que ese día era nuestro aniversario, que me había preparado algo especial y que ese algo formaba parte de aquello que había descubierto. Tan mezquino como había sido no me quedó otra que agachar la cabeza y reconocer que me había equivocado.

Y es que el amor hace eso a veces, nos transforma y en un solo segundo nos destruye, recordándonos siempre que es el timón que maneja nuestras vidas.

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3 comentarios en “El timón que maneja nuestras vidas

  1. Qué bien lo describes, Aida: primero actuamos y luego no sabemos explicar por qué… Menos mal que solo nos sucede a veces, si no andaríamos todo el tiempo tratando de enmendar entuertos en nuestras vidas.

    Por cierto, espero que ella le perdonara y pudieran celebrar juntos su aniversario 🙂

    Un super beso!!

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